Ayúdame a sobrevivir a tu amor

Era muy temprano para pensar, solo quería recordar tus caricias,me intriga apreciar tus ojos, cuando estás envuelto en mi ser. Mientras daba vueltas en mi cama me dí cuenta que,el amor es una muerte anunciada, aunque intentes no lastimarme, lo harás.

Sin pensar más me senté para darme un abrazo, de fuerza porque sé que te irías, pero es difícil olvidar el  reflejo de mi alma en tus ojos. No eras tan malo como parecías, ni tan bueno como te creí.

Pecamos en silencio y el Universo se deleitó con este amor, con unas manos cálidas, me arrullabas, cual niña. Ayúdame a sobrevivir a estas lágrimas que inundan mi cara, de impotencia al no ser tan valiente para hacer que te quedes a disfrutar de la vida conmigo.

Hiciste que te amara, hasta llorar. Porque ni un cigarro me tranquilizaba tanto como tus palabras al oído. Ahora tendré que fumarme otro, mientras espero que amanezca.

Porque las mejores cosas suceden cuando los demás están dormidos, y nuestros sentimientos están a flote de piel. Listos para ser expuestos y consumidos.

Ayúdame a sobrevivir a tu amor, a tus caricias y esos ojos verdes, de los que fui esclava.

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No te marches, todavía.

Aunque sea época de frío, el calor de tu ausencia inunda la habitación. Estamos obviando la tristeza de tu partida, dile a tus maletas que no corran a la puerta. Pronto podrás irte, mientras tanto acompañame con una copa de vino para cerrar la clausula de nuestro amor.

Mientras te sirvo no puedo dejar de pensar en lo maravilloso que te ves con pantalones, un rostro más relajado, aunque tengas los ojos llorosos, el reflejo de tu felicidad.

Brindemos por los buenos momentos. Unos perfectos amantes bajo una Luna que admiró nuestro amor, junto a las estrellas.

Toma un sorbo, mientras recuerdas mis labios en cada parte de tu cuerpo, yo tomaré uno en el nombre de los suspiros que ahogaste con tus besos, cada vez  que reclamaste mis movimientos.

No es necesario que tengamos un discurso de despedida, si al final. Solo cuenta lo perfecto que fue mientras duró. No creas que tienes derecho a otra copa, no puedes ser libre si estás atado a tu pasado y con un vicio.

Déjame tomar tu copa, como símbolo de paz y afecto. La guardaré como todos los momentos que vivimos entre vino y calor.

Puedes marcharte, y si no crees estar listo; me marcharé antes de que terminemos en la alfombra de la sala.

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No me robes suspiros.

No me robes suspiros, amante de lo ajeno, quedate en silencio y no digas más, porque cada palabra me llena, cada beso me complementa y esta distancia no la soporto ya.

Devuelme los pensamientos que has acaparado, porque no quiero un centro lejano, sino uno fuerte, intenso pero delicado.

No me beses por impulso, ni por deseo, hazlo porque tus labios no puedan separarse de los míos, dueño de lo ajeno.

Devuelme los suspiros que te he dedicado durante largas horas, la noche tiene tu nombre,la luna tus caricias mientras la sábana guarda el calor de tu cuerpo.

Quiero ser yo la que te robe suspiros, la que invada tu mente, y sea dueña de tus noches.

No creas que le escribo a un hombre durante la madrugada reclamándole los suspiros que me está robando, deja la diversión y concentrate tanto como para darte cuenta que esto no es por ti. 

La aurora en invierno. 

Una tarde de Noviembre me recuerda la aurora en tu piel, hermosa pero fría, sin dudar la contemplé, sin balancear te acaricié, sin aliento me quedé, con el corazón en la mano te ame, qué lastima que la aurora se acabe y nuestro amor termine, lastima no encontrarte en la tranquila y majestuosa noche. Tan frío como el invierno, pero hermoso como la aurora, el viento soplaba y mi corazón se aceleraba por otra aurora más, en la noche nunca te encontré, ni me esforcé por buscarte tan prohibido eras que sabía que no iba a encontrarte.  Te robé más de un atardecer, pero nunca te entregaste en un anochecer porque a otra mujer tenías que enloquecer. 

Logré florecer una vez durante cien años de vida.

La fría madrugada pero acogedora me hizo recordar a esas flores que un día me adornaron. 

Unas espinas hermosas sin un porqué invadían mi ser, no necesitaba caricias para vivir, acostumbrada a la frialdad, la soledad era el resultado. 

Un día alguien quiso tocarme, acariciarme, con una mente negativa, acepté. A un sendero desconocido entré, recuerdos y suspiros inundaron mis sentimientos escondidos, florecí. 

Me sentía viva, hermosa, halagada, descansada, en paz. La armonía curaba mis pensamientos, la locura manejaba mis sentimientos. Pasaron los días, las mariposas, las citas, y los besos. Algo raro ocurrió, las flores comenzaron a perder su color, la vida, la esencia, la desesperación era mi comandante, la duda mi asesora y la desilusión mi amiga. 

Nada cambió y todo empeoró, era el fin, mis flores cayeron, mis espinas quedaban al descubierto, sin embargo, aprendí a que sigo siendo flor aunque tenga espinas. 

Una vez logré florecer en cien años, tomé nota de lo aprendido y escribí. 

Cien años vivimos, una vez florecemos, por eso no hay que dejar que cualquiera nos haga florecer. 

Y si, soy un cactús. 

El tiempo

Dame tiempo, tú tiempo, no permitais, que vosotros terminemos esclavos de los segundos, si en realidad me quereis no me arranques de tu piel, no me borres de tu mente. 

Atraviesas mi abanico, controlando mis ojos, viendo lo más profundo de mi ser, de mis deseos. 

Abarcas mi mundo si prohibido eres, más prohibida soy yo, esperemos el encuentro, no hay prisa, corramos para ser felices, con elocuencia a lo que hemos vivido. 

“Yo antes de ti”

Me haces feliz incluso cuando me tratas fatal.

El gran impacto que puede tener un libro en tu vida, jamás me había pasado algo igual; me enfadaba con los malos, me ponía triste, reía pero ¡LLORAR! ¿Es en serio? una persona aparentemente fuerte , bueno siempre hay una primera vez.

GRACIAS JOJO MOYES por recordarme que también tengo agua en los ojos.

Voy por el tercer día después de haber leído el libro “yo antes de ti”, y es increíble como puedes indentificarte con Will Traynor, o con Louisa Clark, sentir su dolor, y terminar gritando:

¡Ay, que no se mate, por favor!

¡Se va a matar!

¡Vamos Clark, tú puedes hacerle cambiar de opinión!

Es obvio que tal vez, a nadie le interese como me sienta, o si tengo depresión, ni siquiera sé si Jojo Moyes lo lea algún día. Sólo quería aconsejarselos para que tengan una nueva aventura para contar, y sentirse agradecidos por estar bien y hacer las cosas que aman.

Sé que “YO DESPUÉS DE TI”  no va a ser igual, va a faltar alguien.

Respiro su ausencia como si hubiese estado con el, todo el tiempo.

Dejame pintarte.

Concedeme esa piel lujuriosa llena de matices, para explorarlos con mi pincel. Dame las sombras de tu presencia mezcladas con la claridad de tus pensamientos

Dejame retratarte la vida entera al compás de mis caderas.

Dame un sutil engaño en la confusión por un suspiro, para arañar tu pintura pasional a tu encuentro con estas manos artísticas, moldeadoras de inocencia, dueñas de tu corazón y mente.  

¿La vida es una mierda?

Hace poco escuché a alguien decir:

La vida es una mierda.

Nada perezosa me puse a analizar, ¿en verdad la vida es una mierda? ¿No somos los seres humanos la mierda?

Si, es cierto todos valemos, pero tenemos una actitud tan jodida y encima vivimos buscando culpables, cuando ya no quedan excusas, a quien echarle la culpa de nuestros errores decidimos recargar a la vida.

Es la envidia del que dice ser tu amigo en el trabajo, su manipulación hacía el jefe para que tengas un mal día, no es la vida.

Es tu vecina, si, la que llega a tomar café durante largas platicas sobre cada uno de los habitantes de la Tierra, siendo la causante de los chismes contra ti, porque no la pudiste atender.

Eres tú el culpable de que papá no te haya comprado lo que querías, si le has entregado unas pésimas calificaciones.

El problema es que se te olvidó pagar la tarjeta y ahora te has quedado sin comida.

Es el odio que le guardas a la mujer que se acostó con tu marido.

Es el rencor que le tenes a la persona que dijo amarte y después te dejó.

Esque acaso no sabes pedirle a Dios que tú día sea mejor.

Somos nosotros, los seres humanos que no sabemos guardar un secreto, ser solidarios, aceptar nuestros errores, dejar el pasado, ver nuevos horizontes y aprender a vivir con los recuerdos que nos hacen daños.

La vida está allí, está pasando y ella no es la responsable de rodearte de personas que te valoren, regala lo que quieres que te den, deja de buscar culpables, y recuerda que siempre hay personas mierdas perfumadas.

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Cálida soledad.

Luego de tener una larga plática con mi soledad acompañadas por una taza de café, mientras hablábamos de amores y traiciones; quisimos darnos un respiro de multitud porque vivíamos en una monotonía asfixiante. Ya teníamos un horario ciegamente establecido; un buen desayuno por la mañana, un almuerzo de películas, un té de libros y una exquisita cena de suspiros con sabor a café.

Te mencionaba muy seguido, pues aunque estuviera ocupada, estabas en mi mente viendo cintas con cada uno de los momentos que vivimos, cada suspiro, cada mirada atravesando mis sentimientos, sin dejar atrás ese cigarro característica de tu cansancio. Entre frases para superarte me di cuenta que estaba cálidamente acompañada por mi soledad, aunque me ahogara de recuerdos ella estaba para darme un salvavidas en ese lago de tristeza, el cual fue secándose poco a poco.

Durante la rehabilitación, describí lo hermosa que era aún sin las huellas de tus besos en mi piel, el perfume de cigarro había desaparecido quedándome con una fiesta de paz.

Durante mi descanso, he notado a un extraño en una banqueta al otro lado del parque, su aspecto es raro con una barba grande, un sombrero y un periódico alegrando su estancia mientras se acerca.

Buenas

tardes.

Dijo, cuando levanté la mirada, vi esos ojos grandes y penetrantes robándome el oxígeno, justo cuando creí que ya te había olvidado.