Entre letras

Otra vez no podía dormir, la misma hora, la misma cama y la ausencia se hacia presente; entraba por mi ventana sin invitación alguna, mientras; el frío de la soledad me abrazaba para que no me sintiera abandonada.

No podía regresar, pero si podía hacer que regresaras.

Comencé a escribir sobre las madrugadas llenas de amor, los besos y abrazos adornaron cada segundo; los suspiros no faltaron y las caricias nunca sobraron.

Entre letras sentí el calor de tu presencia, aunque ya no estabas en la tierra.

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No me robes suspiros.

No me robes suspiros, amante de lo ajeno, quedate en silencio y no digas más, porque cada palabra me llena, cada beso me complementa y esta distancia no la soporto ya.

Devuelme los pensamientos que has acaparado, porque no quiero un centro lejano, sino uno fuerte, intenso pero delicado.

No me beses por impulso, ni por deseo, hazlo porque tus labios no puedan separarse de los míos, dueño de lo ajeno.

Devuelme los suspiros que te he dedicado durante largas horas, la noche tiene tu nombre,la luna tus caricias mientras la sábana guarda el calor de tu cuerpo.

Quiero ser yo la que te robe suspiros, la que invada tu mente, y sea dueña de tus noches.

No creas que le escribo a un hombre durante la madrugada reclamándole los suspiros que me está robando, deja la diversión y concentrate tanto como para darte cuenta que esto no es por ti. 

Querido cáncer.

Hola, células cancerígenas, debería de odiarlas por robar vidas, pero… ¿Qué culpa tienen de matar? 

 Pensaron en mi familia, en mi abuela paterna, en una hermosa rosa,al principio no sabía realmente lo  que eran ni como funcionaban, ni sabía en donde estaban….

Lo poco que recuerdo son las caminatas por el corredor para aliviar el dolor, también el sillón en el cuarto, la pérdida de apetito, las náuseas, los dolores de cabeza, los quejidos y la sonrisa.

Siempre me pregunté si algún día se irían, solo le pedía a Dios que estuviera con nosotros y que ustedes se fueran. ¿Sabían que ella me peinaba? ¿No? Les contaré… De pequeña para ir a el kinder me hacía dos trencillas, una de cada lado, no me jalaba el cabello, y me gustaban.

Solía participar en todos los concursos, me enseñó a declamar y a jugar con retazos, a ser siempre la primera, en cada concurso estaba ella en primera fila, sonriendo, dejaba a mis papás en casa para irme de vacaciones con ella, recolectabamos eucalipto.

Se fue a vivir con mi tía, y ya no existieron las trencillas, cada vez entendía menos, creo que ustedes ya estaban presentes…

Para Navidad siempre actuábamos historias, era una mini presentación, la última fue en su cuarto, aunque tenía dolor sonreía y nos aplaudía, pude notarlo porque entre cerraba los ojos.

Me decía que las mujeres fuertes no debían de llorar, la vida así te instruía.

– ¿Miras aquella estrella?

Si, abue.

– Pues cuando ya no esté aquí,  siempre estaré brillando fuerte.

¿Se iba de viaje? No lo sabía, yo también quería ir.

Pasó el tiempo y ya sabía que algún día iba a partir.

Una tarde nos llevaron a verla, estaba muy mal, el dolor no calmaba ni caminando, ni sentada, no dejaba de gritar, quería ayudarla, ser una superheroína para aliviarla.

Esa mañana desperté desde temprano, quería verla, no me moví de la cama, cuando escuché que llamaron a papá para decirle que había muerto, me volví a dormir porque de seguro había escuchado mal. Pero no, en serio se había ido, ustedes habían terminado con ella.

Gracias por la estrella y la lección. 

Posdata: No es por ser mala, pero ojalá y encuentren la cura.

Con amor…

La niña que no volvió a declamar.

La aurora en invierno. 

Una tarde de Noviembre me recuerda la aurora en tu piel, hermosa pero fría, sin dudar la contemplé, sin balancear te acaricié, sin aliento me quedé, con el corazón en la mano te ame, qué lastima que la aurora se acabe y nuestro amor termine, lastima no encontrarte en la tranquila y majestuosa noche. Tan frío como el invierno, pero hermoso como la aurora, el viento soplaba y mi corazón se aceleraba por otra aurora más, en la noche nunca te encontré, ni me esforcé por buscarte tan prohibido eras que sabía que no iba a encontrarte.  Te robé más de un atardecer, pero nunca te entregaste en un anochecer porque a otra mujer tenías que enloquecer. 

Logré florecer una vez durante cien años de vida.

La fría madrugada pero acogedora me hizo recordar a esas flores que un día me adornaron. 

Unas espinas hermosas sin un porqué invadían mi ser, no necesitaba caricias para vivir, acostumbrada a la frialdad, la soledad era el resultado. 

Un día alguien quiso tocarme, acariciarme, con una mente negativa, acepté. A un sendero desconocido entré, recuerdos y suspiros inundaron mis sentimientos escondidos, florecí. 

Me sentía viva, hermosa, halagada, descansada, en paz. La armonía curaba mis pensamientos, la locura manejaba mis sentimientos. Pasaron los días, las mariposas, las citas, y los besos. Algo raro ocurrió, las flores comenzaron a perder su color, la vida, la esencia, la desesperación era mi comandante, la duda mi asesora y la desilusión mi amiga. 

Nada cambió y todo empeoró, era el fin, mis flores cayeron, mis espinas quedaban al descubierto, sin embargo, aprendí a que sigo siendo flor aunque tenga espinas. 

Una vez logré florecer en cien años, tomé nota de lo aprendido y escribí. 

Cien años vivimos, una vez florecemos, por eso no hay que dejar que cualquiera nos haga florecer. 

Y si, soy un cactús. 

El tiempo

Dame tiempo, tú tiempo, no permitais, que vosotros terminemos esclavos de los segundos, si en realidad me quereis no me arranques de tu piel, no me borres de tu mente. 

Atraviesas mi abanico, controlando mis ojos, viendo lo más profundo de mi ser, de mis deseos. 

Abarcas mi mundo si prohibido eres, más prohibida soy yo, esperemos el encuentro, no hay prisa, corramos para ser felices, con elocuencia a lo que hemos vivido. 

Enseñame

Una de mis enseñanzas fuiste tú. 

No terminemos con esto amor, no sin antes permitir que me enseñes como acariciar cada poro de tu piel tersa, fuerte y embriagante. Enseñame el mundo en tu interior, quiero aprender como tratar esos labios que me hacen una exquisita invitación, no te vayas sin dibujar mi alma en un gemido. 

Alimentemos el recuerdo de nuestro amor, no voy a privarte un café para tratar de controlarnos, cuéntame de tu vida, invertamos en tu locura, la monotonía nunca formó parte de nosotros, vamos, no perdamos el tiempo, soy una aprendiz entre tus manos y mente.

Regreso 

Luego de unos largos y cansados días regreso a mi pequeño hogar, gracias a ustedes por pasar leyendo esto, increíblemente me hacía falta estar aquí, me pondré al día con las publicaciones,extrañé leerlos. 

Que tengan un excelente día. 💞

“Yo antes de ti”

Me haces feliz incluso cuando me tratas fatal.

El gran impacto que puede tener un libro en tu vida, jamás me había pasado algo igual; me enfadaba con los malos, me ponía triste, reía pero ¡LLORAR! ¿Es en serio? una persona aparentemente fuerte , bueno siempre hay una primera vez.

GRACIAS JOJO MOYES por recordarme que también tengo agua en los ojos.

Voy por el tercer día después de haber leído el libro “yo antes de ti”, y es increíble como puedes indentificarte con Will Traynor, o con Louisa Clark, sentir su dolor, y terminar gritando:

¡Ay, que no se mate, por favor!

¡Se va a matar!

¡Vamos Clark, tú puedes hacerle cambiar de opinión!

Es obvio que tal vez, a nadie le interese como me sienta, o si tengo depresión, ni siquiera sé si Jojo Moyes lo lea algún día. Sólo quería aconsejarselos para que tengan una nueva aventura para contar, y sentirse agradecidos por estar bien y hacer las cosas que aman.

Sé que “YO DESPUÉS DE TI”  no va a ser igual, va a faltar alguien.

Respiro su ausencia como si hubiese estado con el, todo el tiempo.

El amor de un lector.

¿Alguna vez te advirtieron que no te enamoraras de los lectores?

Ahora te lo explico…

No estaban bromeando, ni te estaban dando la vuelta.

El amor de un lector, está lleno de frases bonitas e intensas. Podríamos ser psicólogos, por conocer tantas personalidades, no eres una aventura, mucho menos eres un matrimonio en proceso, eres una persona afortunada o quizá no tanto al ser querido o amado por una persona fuerte, curiosa, capaz de escuchar tu vida sin aburrirse, tratando de adentrarse en los más profundos deseos de tu mente.

 Capaz de ser lector y escritor a la vez; en lugar de un ramo de rosas, la harías feliz con un libro, no temas, es erróneo pensar que no cuidamos nuestra personalidad.

Somos bastante sexys y cultos en la cama.

Hemos leído tantos libros de amor y eróticos que tenemos a pequeños seres en la cabeza capaz de recordarnos lo leído.

En lo personal puedo definir el amor de lectores tan pasional, como delicado a la vez, asfixiante de paz.