La elegancia de tu amor.

No era necesario entablar una conversación con el hombre de mirada tierna,  su presencia bastaba para captar la seguridad de su alma.

Ni necesité acariciarlo para hundirme en sus suspiros, ni escribí novelas en su nombre porque para el las palabras sobraban.

Con una postura elegante y unos ojos amables se ganó un espíritu que quizá no quería, pero con humildad le entregué, era la sencillez de su trato y sus manos fuertes las que hacían de su amor una perdición divina.

Un sin fin de pensamientos gratos rondaban por mi cabeza cada vez que me encontraba con ese hombre dispuesto a entregar un amor elegante a la mujer que supiese valorar su ingenuidad.

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Encanto permanente.

Permaneces en mis pensamientos, porque tus manos han acariciado mi cuerpo, y no es un delito recordar el frenesí que nos envuelve durante horas, el pecado sería dejar morir este delirio que hace sentirnos vivos a cada segundo.

Es indescriptible el deleite de tu evocación, llena de encanto que día a día me renueva, haciéndome sentir una especie de fantasía intento tener el control, pero prefiero amarme por ti, a vivir sin ti. 

Y sin más preámbulos se hundió en sí misma homenajeando al hombre  dueño de sus corrompidas locuras.

 

Fotografía: Nicotina

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Amarte, amarme 💕👐

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