Tenía tanto que no era nada

Mi cerebro necesitaba un café, pero mi vida algo más…

Pero lo tenía todo, y todo incluía cualquier cosa material, sin embargo a mis mañanas les hacía falta un beso durante el amanecer.

Me hacías falta tú, hombre de mis noches, dueño de mis suspiros y deseos bajos,

no pretendo perderme en tu mirada, el capricho es extraviarme en tu alma.

Mi corazón anhelaba encontrar un amor como el tuyo, capaz de hacerme sentir mariposas en el estómago, durante la espera de tu llegada.

Y aunque esté en una cafetería no dejo de pensar en el amor que me mantiene firme y despierta todas las noches, ni en los ojos que me conducen al paraíso que aspiraba. Benditos tus brazos que me regocijan cuando tengo frío, agradezco a tus labios por enamorarme con cada beso, y a ti por enseñarme a vivir.

bbbb

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