Solté un suspiro con una copa de vino, éxtasis de olvido, la mezcla perfecta para una tarde de Mayo. Repleta de paz embriagante, acomodada en la bañera, totalmente atrevida a respirar, a sacar en un suspiro lo tóxico de tu amor, lo cabrón de tus besos, el último suspiro dedicado a tu calor, me sentía capaz de escuchar a mi alma, que tanto tiempo estuvo ahogada, por la culpa de un recuerdo inaudito caminando a la par de ella, tomándola de la mano, regalándole espinas para poder mantenerla viva. Porque en una tarde de Mayo, me regalaste las primeras espinas capaces de quedarse hasta tu regreso.

Celebro mis espinas con una copa de vino, soltando un suspiro lleno de alegría, porque no existe regalo más lindo, como guardianes fieles defendiendo a su dueña. Sin césar a tu egoísmo solté, a tu amor despedí, con mi amor… Me quedé. 

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