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Hola, células cancerígenas, debería de odiarlas por robar vidas, pero… ¿Qué culpa tienen de matar? 

 Pensaron en mi familia, en mi abuela paterna, en una hermosa rosa,al principio no sabía realmente lo  que eran ni como funcionaban, ni sabía en donde estaban….

Lo poco que recuerdo son las caminatas por el corredor para aliviar el dolor, también el sillón en el cuarto, la pérdida de apetito, las náuseas, los dolores de cabeza, los quejidos y la sonrisa.

Siempre me pregunté si algún día se irían, solo le pedía a Dios que estuviera con nosotros y que ustedes se fueran. ¿Sabían que ella me peinaba? ¿No? Les contaré… De pequeña para ir a el kinder me hacía dos trencillas, una de cada lado, no me jalaba el cabello, y me gustaban.

Solía participar en todos los concursos, me enseñó a declamar y a jugar con retazos, a ser siempre la primera, en cada concurso estaba ella en primera fila, sonriendo, dejaba a mis papás en casa para irme de vacaciones con ella, recolectabamos eucalipto.

Se fue a vivir con mi tía, y ya no existieron las trencillas, cada vez entendía menos, creo que ustedes ya estaban presentes…

Para Navidad siempre actuábamos historias, era una mini presentación, la última fue en su cuarto, aunque tenía dolor sonreía y nos aplaudía, pude notarlo porque entre cerraba los ojos.

Me decía que las mujeres fuertes no debían de llorar, la vida así te instruía.

– ¿Miras aquella estrella?

Si, abue.

– Pues cuando ya no esté aquí,  siempre estaré brillando fuerte.

¿Se iba de viaje? No lo sabía, yo también quería ir.

Pasó el tiempo y ya sabía que algún día iba a partir.

Una tarde nos llevaron a verla, estaba muy mal, el dolor no calmaba ni caminando, ni sentada, no dejaba de gritar, quería ayudarla, ser una superheroína para aliviarla.

Esa mañana desperté desde temprano, quería verla, no me moví de la cama, cuando escuché que llamaron a papá para decirle que había muerto, me volví a dormir porque de seguro había escuchado mal. Pero no, en serio se había ido, ustedes habían terminado con ella.

Gracias por la estrella y la lección. 

Posdata: No es por ser mala, pero ojalá y encuentren la cura.

Con amor…

La niña que no volvió a declamar.

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