Largas y afiladas, estaban por todas partes para que nadie me lastimara, era como un libro; cada una era una página, con un contenido lleno de miedos, de luchas, de amores y suspiros.

Todo iba muy bien, nunca quise leer las espinas por miedo a recordar y vivir, alejaban a quienes con engaños intentaban arrancarlas para sembrar nuevas, materialicé la frialdad, la arrogancia, y el ego. Me cerré aunque nadie se diera cuenta.

Mis sueños fueron los culpables, comenzando a descansar, recordé un momento, lo soñé, lo sentí, lo viví, después de tantos años sin pensar en ti, sin recordarte, apareces de la nada, para ser lo que fuimos.

¡Me alegré! Verte otra vez, reír junto a ti, sentir tu piel cálida, hacer contraste en el mundo, eramos tan diferentes con los mismos objetivos.

Fue lindo mientras duró, un suspiro me despertó y me di cuenta que las espinas con tu nombre se habían obscurecido como mis pensamientos, se estaban cayendo, ¿Sonreír o llorar? Al quererlas recoger,  me  lastimé, ya no eran parte de mí, ahora alguien más las obtendría y con ellas irías tu.

Había olvidado el contenido de tu amor, de las espinas, nuestras espinas, para esperar  a alguien más que con besos y caricias me diera unas nuevas.

Advertisements