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Una de mis enseñanzas fuiste tú. 

No terminemos con esto amor, no sin antes permitir que me enseñes como acariciar cada poro de tu piel tersa, fuerte y embriagante. Enseñame el mundo en tu interior, quiero aprender como tratar esos labios que me hacen una exquisita invitación, no te vayas sin dibujar mi alma en un gemido. 

Alimentemos el recuerdo de nuestro amor, no voy a privarte un café para tratar de controlarnos, cuéntame de tu vida, invertamos en tu locura, la monotonía nunca formó parte de nosotros, vamos, no perdamos el tiempo, soy una aprendiz entre tus manos y mente.

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