La aurora en invierno. 

Una tarde de Noviembre me recuerda la aurora en tu piel, hermosa pero fría, sin dudar la contemplé, sin balancear te acaricié, sin aliento me quedé, con el corazón en la mano te ame, qué lastima que la aurora se acabe y nuestro amor termine, lastima no encontrarte en la tranquila y majestuosa noche. Tan frío como el invierno, pero hermoso como la aurora, el viento soplaba y mi corazón se aceleraba por otra aurora más, en la noche nunca te encontré, ni me esforcé por buscarte tan prohibido eras que sabía que no iba a encontrarte.  Te robé más de un atardecer, pero nunca te entregaste en un anochecer porque a otra mujer tenías que enloquecer. 

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Logré florecer una vez durante cien años de vida.

La fría madrugada pero acogedora me hizo recordar a esas flores que un día me adornaron. 

Unas espinas hermosas sin un porqué invadían mi ser, no necesitaba caricias para vivir, acostumbrada a la frialdad, la soledad era el resultado. 

Un día alguien quiso tocarme, acariciarme, con una mente negativa, acepté. A un sendero desconocido entré, recuerdos y suspiros inundaron mis sentimientos escondidos, florecí. 

Me sentía viva, hermosa, halagada, descansada, en paz. La armonía curaba mis pensamientos, la locura manejaba mis sentimientos. Pasaron los días, las mariposas, las citas, y los besos. Algo raro ocurrió, las flores comenzaron a perder su color, la vida, la esencia, la desesperación era mi comandante, la duda mi asesora y la desilusión mi amiga. 

Nada cambió y todo empeoró, era el fin, mis flores cayeron, mis espinas quedaban al descubierto, sin embargo, aprendí a que sigo siendo flor aunque tenga espinas. 

Una vez logré florecer en cien años, tomé nota de lo aprendido y escribí. 

Cien años vivimos, una vez florecemos, por eso no hay que dejar que cualquiera nos haga florecer. 

Y si, soy un cactús. 

El tiempo

Dame tiempo, tú tiempo, no permitais, que vosotros terminemos esclavos de los segundos, si en realidad me quereis no me arranques de tu piel, no me borres de tu mente. 

Atraviesas mi abanico, controlando mis ojos, viendo lo más profundo de mi ser, de mis deseos. 

Abarcas mi mundo si prohibido eres, más prohibida soy yo, esperemos el encuentro, no hay prisa, corramos para ser felices, con elocuencia a lo que hemos vivido. 

Enseñame

Una de mis enseñanzas fuiste tú. 

No terminemos con esto amor, no sin antes permitir que me enseñes como acariciar cada poro de tu piel tersa, fuerte y embriagante. Enseñame el mundo en tu interior, quiero aprender como tratar esos labios que me hacen una exquisita invitación, no te vayas sin dibujar mi alma en un gemido. 

Alimentemos el recuerdo de nuestro amor, no voy a privarte un café para tratar de controlarnos, cuéntame de tu vida, invertamos en tu locura, la monotonía nunca formó parte de nosotros, vamos, no perdamos el tiempo, soy una aprendiz entre tus manos y mente.

Regreso 

Luego de unos largos y cansados días regreso a mi pequeño hogar, gracias a ustedes por pasar leyendo esto, increíblemente me hacía falta estar aquí, me pondré al día con las publicaciones,extrañé leerlos. 

Que tengan un excelente día. 💞